Empiezo así:
Estoy seguro de que no lo sé todo sobre ti,
Y aún así te encontré entre millones de personas.
No hay pruebas, pero creo en ello seriamente.
Lo sabes. No recuerdo muy bien como nos conocimos, solo se que fue hace tiempo. Me cuesta recordar con exactitud mi primera impresión de ti, pero sé que las impresiones mias después de conocerte, fueron muy buenas. Por el tiempo en que nos hicimos los mejores amigos del mundo, yo vagaba casi sola, absorta en mi propio mudo, buscando alguien en quien confiar nuevamente. Tenía miedo de acercarme de nuevo a las personas, y cometí varios errores, conocí gente que nunca debí haber conocido, pasé por situación que no me gustaría haber pasado…. Pero, sin darme cuenta, tú estabas ahí, en cada paso que yo daba, en cada mirada de odio, en cada rabieta, en cada llanto, en cada concejo, en cada ataque de egocentrismo… Yo, por distintas razones, no podía ver tu dedicación… talvez no me daba cuenta de algunas cosas, pero sé que estabas ahí, en esos momentos, cuando yo lo necesitaba.
Antes de eso, te había conocido. Niño, como todos, pero demasiado maduro y analítico para tu edad. Eso creo que fue lo que más me sorprendió. ¿Podía ser posible que este chiquillo me entendiera? Me costaba creer como paso a paso ibas describiendo que había tras cada capa que yo tenía puesta, tras cada ‘ladrillo’ del inmenso muro que había construido. Tanta carisma, tanto amabilidad y compresión, sinceramente me descolocaba, me desconcertaba y me dejaba como aturdida, atónita.
Así fue como, poco a poco, entraste en la casita de los ladrillos. Pudiste aprender a conocerme, conversamos, compartimos, cantamos he hicimos estupideces juntos, nos mandábamos millones de mensajes de texto, nos llamábamos para fechas importantes, año nuevo, navidad… los veranos eran cálidos, el viento entraba por mi ventana, y también por la tuya… ¿Qué estaba pasando? ¿Era posible que yo te quisiera tanto?
Volviendo y volviendo, el invierno enfrió un poco nuestro carisma. Muchas cosas locas y equivocadas pasaron por nuestras cabezas, cometimos errores parecidos, sin saberlo. No distanciamos un poquito, algo mínimo, pero todo seguía intacto, aguardando el regreso del verano. Agua pasó bajo el puente, pero… yo seguía haciéndome mil preguntas, mil preguntas…
Y cuando ya por fin nos despejamos, creímos que a pesar de todo, íbamos a poder seguir mintiendo. Creí que de verdad iba poder engañar a mi conciencia, a ratos pensaba que idílicamente lo que sentía sería algo tan fácil de expresar… y incluso muchas veces me vi tentada a romper el hielo del invierno, durante la primavera. Pero, recibí la noticia. Te ibas, te alejabas, me dejabas sola, y yo sentía tanta rabia, tanta pena, acordándome del verano, de lo que había entregado a ti…¿Para que? ¿Para que te fueras con eso? Era injusto, muy injusto, quería culpar alguien, quería gritarlo al mundo, decirte mientras te tomaba por los hombros, que te amaba, que iba a morir si te ibas, si estabas un solo segundo lejos de mi, ya era tortuoso.
¿Y que? Resultó ser que la noticia me llegó como un regalo de navidad adelantado. Te quedabas ahora, conmigo. Podía seguir entregándote cosas, empaparme de ti en silencio, mirarte babosamente mientras pensaba… ¿estará bien?. Entonces surgió el otro problema: ¿Seguía engañándome, o le decía toda la verdad?
Me costó mucho. Necesité de un incentivo, de una pequeña ayuda y apoyo moral para poder darme cuenta de que no podía seguir mintiéndole a mi conciencia. No podía seguir tapando que me derretía con verte, con verte hablar, con tus gestos, tus bromas, tu humor, el como me tratabas, me volvía loca. Y solo me dediqué a esperar, el dulce momento, la dulce esperanza que renacía en mi, el que todo lo que sentía fuera cálidamente correspondido, y se me acaban las ilusiones, con el tiempo…
Y llegó el día. No fue por el mejor medio, pero me lo dijiste. Casi salté de la silla. Deseé verte inmediato, pero no era posible. Esperé. Hasta que, ese día, aquel día, el día de mi primer beso, llegó. Fue tuyo, tuyo y de nadie más. Habíamos ganado, ambos, todo el esfuerzo, toda la espera, TODO había valido la pena. Nunca abandoné la empresa, agradezco el no haber seguido con mi mentira, de lo contrario, no te tendría ahora.
Y, de eso hasta entonces han pasado… 1… 2… Ocho meses. OSHO!! Nuestro numero favorito. (Hemos puedo claves, msn, fotolog y todo con ese número, algo así como un clan xD. ) Y hemos pasado tantas tonteras…y nos quedan tantas por pasar. Tonteras lindas, problemas, amor, Asaf, tensión, nerviosismo, intriga, confesiones, psicólogos… momentos rancios, raros, pasión, asdf … Y, todo en su conjunto ha sido genial. Nada ha sido en vano, todo es por algo, cada paso hacia delante en nuestro camino, incluso cuando nos hemos detenido a descansar, o porque no queremos seguir… al final nos damos cuenta de que tenemos que avanzar, y todo es mejor si estamos los dos.
Tú con tu bromas, con tus gestos, tu manera de ser, tu orgullo, tu manera de expresarte, tu forma de pensar, tu inmadurez loca, tu ternura, tu irresponsabilidad, tu manera de ser tan tú, de ser tan como eres, tan normal, tan simple, a veces y complicado otras… Todo eso, a lo largo del tiempo, lo único que ha hecho es demostrarme cada día, a cada paso por el camino, a cada instante, que eres tú, la persona que más quiero en este fucking mundo. Aunque todo se pudra alrededor, aunque hayan mil problemas, aunque todo esté funcionando al revés, tu estás ahí.
Y te pregunto, ¿Me quieres? ¿Es igual para ti que antes? ¿Estás seguro? No es más que inseguridad mía, porque, yo no soy perfecta, a veces tengo delirios de grandeza y deseo ser perfecta para ti, no aburriste, ser cada día mejor y fracaso, caigo, pero, tu sigues aquí, y que mejor para darme fuerzas para seguir?
Aunque el tiempo nos lleve, la cuidad siga en pie, podrida… y a veces nos desconozcamos y nos sintamos fríos, estamos ahí, en esencia, somos iguales, los mismo niños que estaban en el colegio, los mismo adolescentes problemáticos, los mismos que ahora esperan ser adultos y que todo siga igual, que seamos como hemos sido siempre, el uno para el otro, sin más ni menos defectos.
Aunque muchas cosas pasen, voy a estar ahí. Aunque nos alejemos, yo siempre voy a esperar a que reclames por mi, por recuperarme…
Si la nieve en polvo tiñe nuestros corazones de blanco
Envolvería nuestra soledad y la mandaría de vuelta al cielo.
Ahora que ya no estamos solos…¿No crees que todo es un poco más colorido que antes? ¿Recuerdas como era todo antes de que algo comenzara? …
Yo no recuerdo… lo que ahora es, está tan luminoso, tan brillante, que el pasado gris parece no existir.
Te amo.

0 personas han comentado.:
Publicar un comentario en la entrada